jueves, 4 de septiembre de 2014
sábado, 6 de octubre de 2012
lunes, 13 de junio de 2011
Aprendizaje, Conducta y Cultura
La Organizational Behavior Management (OBM) Network Association ha publicado una interesante reseña sobre el texto Intervencion Psicologica en la empresa, cuyo texto completo puede solicitarse a esa institución directamente a Estados Unidos,

El Profesor Rodrigo Yañez G. Profesor de Psicologia de las Organizaciones en la Universidad de Concepción, (Chile) es el autor de esta reseña

El texto muestra como las aplicaciones de la psicología industrial/organizacional en las empresas, impactan de forma confiable y medible en la productividad y en la satisfacción de los trabajadores con su entorno laboral. Muestra además las dificultades que enfrenta el psicologo del trabajo cuando desconoce las tecnologias conductuales vigentes, a pesar de lo cual trata de lograr cambios de conducta en los trabajadores y gerentes. Este desconocimiento le lleva a aplicar de manera forzada estrategias y tecnicas de otras especialidades de la psicologia en la empresa, lo que podría vulnerar principio éticos de la profesión y no lograr los resultados que la empresa espera.
Finalmente, el comentario destaca que la ciencia de la conducta ha logrado identificar, a partir del estudio de los procesos naturales del aprendizaje humano, las relaciones entre fenomenos conductuales y principios que funcionan en diferentes culturas.

El Profesor Rodrigo Yañez G. Profesor de Psicologia de las Organizaciones en la Universidad de Concepción, (Chile) es el autor de esta reseña

El texto muestra como las aplicaciones de la psicología industrial/organizacional en las empresas, impactan de forma confiable y medible en la productividad y en la satisfacción de los trabajadores con su entorno laboral. Muestra además las dificultades que enfrenta el psicologo del trabajo cuando desconoce las tecnologias conductuales vigentes, a pesar de lo cual trata de lograr cambios de conducta en los trabajadores y gerentes. Este desconocimiento le lleva a aplicar de manera forzada estrategias y tecnicas de otras especialidades de la psicologia en la empresa, lo que podría vulnerar principio éticos de la profesión y no lograr los resultados que la empresa espera.
Finalmente, el comentario destaca que la ciencia de la conducta ha logrado identificar, a partir del estudio de los procesos naturales del aprendizaje humano, las relaciones entre fenomenos conductuales y principios que funcionan en diferentes culturas.
miércoles, 23 de marzo de 2011
lunes, 6 de septiembre de 2010
Coste de Respuesta y Licencia de Conducir con Puntos
LICENCIA DE CONDUCIR CON PUNTUACION
En los últimos días, a raíz de gravísimos accidentes de tránsito, se discute la conveniencia de instaurar como en otros países, un método de Licencia de Conducir con un sistema de puntos los que progresivamente perdería el conductor por infracciones al tránsito.
Convendrá aclarar que este sistema no constituye solo un procedimiento mecánico elaborado simplemente mediante cálculos de probabilidades y que tampoco es ningún milagro.
En realidad, sus fundamentos se encuentran en la psicología de la conducta.
En efecto, producto del estudio experimental de los procesos naturales de aprendizaje que generan casi todo el comportamiento humano, los psicólogos desarrollaron la técnica conocida como “Costo de Respuesta”, la que constituye lo que en Psicología se conoce como un principio de conducta. Los principios de conducta son las leyes empíricas del comportamiento.
En términos sencillos, el Costo de Respuesta consiste en que la conducta insegura (en este caso la inseguridad en la conducción) tenga mayor “costo” es decir, resulte más costosa para el infractor. Por el contrario, la conducta segura tendría menos costo o ninguno, lo que animaría al conductor a su ejecución más frecuente. Otro ejemplo de las aplicaciones de este mismo principio de conducta de la psicología a la Seguridad Vial, se encuentra en los reductores de velocidad popularmente conocidos como “lomos de toro” situados en algunas calles o cruce de calles. El costo de la conducta insegura, es decir, no reducir la velocidad ante este obstáculo, puede ser muy elevado por sus efectos sobre el tren delantero o los amortiguadores del vehículo.
Con mayor empleo de la tecnología, hoy también se utilizan los principios de conducta establecidos por la investigación psicológica, en forma relativamente reciente para lograr cambios desde la conducta insegura hacia la conducta segura en la conducción.
Por ejemplo en la sincronización que se realiza en los vehículos de los jóvenes o adolescentes entre la radio del vehículo y la velocidad del mismo. Como se sabe, los jóvenes suelen animarse a imprimir al vehículo una mayor velocidad que la permitida especialmente cuando van en parejas o grupos y un componente infaltable en esta situación es la emisión de música a todo volumen. Pues bien, hoy, se han preparado algunos modelos de automóviles para que a una determinada velocidad (considerada insegura) la radio del vehículo comienza a emitir una suave melodía mozartiana a volumen razonable.
En este caso, los efectos sobre la conducción insegura, son inmediatos porque como se sabe, el comportamiento humano está regulado hasta en un 80% por las consecuencias que el propio comportamiento produce en el ambiente. El 20% restante son las señales, inputs o “antecedentes” que tratan de promover la conducta segura, los que en el caso de la Seguridad Vial se representa por las advertencias, los discos con indicación de velocidad máxima, los “ceda el paso” y las enseñanzas al respecto. Pero, la capacidad de estas advertencias para influir sobre la conducta es muy limitada, como se ha demostrado frecuentemente.
A la luz del conocimiento psicológico existente, de base experimental, sería deseable combinar los efectos directos del Costo de Respuesta con otro principio de conducta: el reconocimiento. Por ejemplo, la ausencia de infracciones en un conductor podría repercutir en una menor dificultad o menor precio, al momento de renovar su Licencia. Sin embargo, el punto merece estudio pues no siempre la ausencia de infracciones significa conducción segura. En todo caso, se ha demostrado que cualquier forma de fortalecimiento de la conducta correcta mediante métodos positivos, es altamente valorada por las personas y se traduce en la mayor frecuencia de ejecución del comportamiento correcto, con independencia de otros factores.
Otra combinación del principio de conducta descrito, podría establecerse con la educación. El infractor, no solo podría perder puntos, sino además debería asistir y aprobar un Curso de Conducción o un curso sobre Gestión de la Impulsividad, como parte, como agregado o como alternativa a la sanción puntuada. Por lo observado hasta ahora, las sanciones económicas por si solas, no han tenido efecto visible.
Además, los recursos para ejecutar un Plan completo de Seguridad Vial, sin exagerar la eficacia del Sistema de Puntuación, existen en el país. En efecto, se cuenta con instituciones constituidas como organismos especializados en capacitación, forzados a certificarse por Normas Internacionales o Nacionales de Calidad, los que pueden cumplir esta tarea. Y la asistencia obligatoria a un curso de este tipo, indicada por un magistrado, no resulta en absoluto grato para los infractores.
Sin embargo, si los contenidos del curso están bien estructurados y sus objetivos son precisos, (para lo cual tendrían su génesis en un Comité ad-hoc) al final los asistentes, reconocen que les ha ayudado. Estos organismos son los OTEC (Organismos Técnicos de Capacitación) aunque dentro de este grupo deberían excluirse necesariamente a los OTEC vinculados a Universidades o los OTEC sin fines de lucro, porque ni los unos ni los otros tienen mucho que perder si no hacen las cosas bien y si no son estrictos en el control de asistencia y rendimiento de los infractores condenados por sus infracciones a estudiar Seguridad Vial.
En el extremo opuesto, las sanciones de cárcel requieren ser aumentadas y agravadas frente a infracciones que signifiquen lesiones o fallecimiento de terceros. Hasta ahora se ha fallado lastimosamente en este punto. Es de esperar que estos nuevos conocimientos animen a los legisladores a tratar de conocer más sobre cómo funciona y como cambiar la conducta humana desde la perspectiva de la ciencia de la conducta y, sobre esa base, crear un cuerpo legal con la solidez que la Seguridad Vial requiere.
Para alcanzar las mejoras necesarias en este asunto, que cuesta miles de muertos e inválidos al país cada año, el Plan debería emplear los conocimientos de la psicología y utilizar las siguientes herramientas para lograr cambios de conducta:
a) la licencia de conducir con puntos; b) alguna forma de reconocimiento al no infractor y c) asistir a la capacitación obligatoria en Seguridad Vial impartida por OTEC profesionales. (No universitarios).
Para lograr cambios de conducta en comportamientos complejos, el empleo de cualquiera de estas acciones en forma aislada, resulta débil y hasta ineficaz. En su lugar, estas acciones combinadas pueden constituir una intervención eficaz y eficiente que será valorada como una política de la Administración seria, muy diferente de la improvisación y desinterés actual. Además podrá ser evaluada en sus resultados.
En los últimos días, a raíz de gravísimos accidentes de tránsito, se discute la conveniencia de instaurar como en otros países, un método de Licencia de Conducir con un sistema de puntos los que progresivamente perdería el conductor por infracciones al tránsito.
Convendrá aclarar que este sistema no constituye solo un procedimiento mecánico elaborado simplemente mediante cálculos de probabilidades y que tampoco es ningún milagro.
En realidad, sus fundamentos se encuentran en la psicología de la conducta.
En efecto, producto del estudio experimental de los procesos naturales de aprendizaje que generan casi todo el comportamiento humano, los psicólogos desarrollaron la técnica conocida como “Costo de Respuesta”, la que constituye lo que en Psicología se conoce como un principio de conducta. Los principios de conducta son las leyes empíricas del comportamiento.
En términos sencillos, el Costo de Respuesta consiste en que la conducta insegura (en este caso la inseguridad en la conducción) tenga mayor “costo” es decir, resulte más costosa para el infractor. Por el contrario, la conducta segura tendría menos costo o ninguno, lo que animaría al conductor a su ejecución más frecuente. Otro ejemplo de las aplicaciones de este mismo principio de conducta de la psicología a la Seguridad Vial, se encuentra en los reductores de velocidad popularmente conocidos como “lomos de toro” situados en algunas calles o cruce de calles. El costo de la conducta insegura, es decir, no reducir la velocidad ante este obstáculo, puede ser muy elevado por sus efectos sobre el tren delantero o los amortiguadores del vehículo.
Con mayor empleo de la tecnología, hoy también se utilizan los principios de conducta establecidos por la investigación psicológica, en forma relativamente reciente para lograr cambios desde la conducta insegura hacia la conducta segura en la conducción.
Por ejemplo en la sincronización que se realiza en los vehículos de los jóvenes o adolescentes entre la radio del vehículo y la velocidad del mismo. Como se sabe, los jóvenes suelen animarse a imprimir al vehículo una mayor velocidad que la permitida especialmente cuando van en parejas o grupos y un componente infaltable en esta situación es la emisión de música a todo volumen. Pues bien, hoy, se han preparado algunos modelos de automóviles para que a una determinada velocidad (considerada insegura) la radio del vehículo comienza a emitir una suave melodía mozartiana a volumen razonable.
En este caso, los efectos sobre la conducción insegura, son inmediatos porque como se sabe, el comportamiento humano está regulado hasta en un 80% por las consecuencias que el propio comportamiento produce en el ambiente. El 20% restante son las señales, inputs o “antecedentes” que tratan de promover la conducta segura, los que en el caso de la Seguridad Vial se representa por las advertencias, los discos con indicación de velocidad máxima, los “ceda el paso” y las enseñanzas al respecto. Pero, la capacidad de estas advertencias para influir sobre la conducta es muy limitada, como se ha demostrado frecuentemente.
A la luz del conocimiento psicológico existente, de base experimental, sería deseable combinar los efectos directos del Costo de Respuesta con otro principio de conducta: el reconocimiento. Por ejemplo, la ausencia de infracciones en un conductor podría repercutir en una menor dificultad o menor precio, al momento de renovar su Licencia. Sin embargo, el punto merece estudio pues no siempre la ausencia de infracciones significa conducción segura. En todo caso, se ha demostrado que cualquier forma de fortalecimiento de la conducta correcta mediante métodos positivos, es altamente valorada por las personas y se traduce en la mayor frecuencia de ejecución del comportamiento correcto, con independencia de otros factores.
Otra combinación del principio de conducta descrito, podría establecerse con la educación. El infractor, no solo podría perder puntos, sino además debería asistir y aprobar un Curso de Conducción o un curso sobre Gestión de la Impulsividad, como parte, como agregado o como alternativa a la sanción puntuada. Por lo observado hasta ahora, las sanciones económicas por si solas, no han tenido efecto visible.
Además, los recursos para ejecutar un Plan completo de Seguridad Vial, sin exagerar la eficacia del Sistema de Puntuación, existen en el país. En efecto, se cuenta con instituciones constituidas como organismos especializados en capacitación, forzados a certificarse por Normas Internacionales o Nacionales de Calidad, los que pueden cumplir esta tarea. Y la asistencia obligatoria a un curso de este tipo, indicada por un magistrado, no resulta en absoluto grato para los infractores.
Sin embargo, si los contenidos del curso están bien estructurados y sus objetivos son precisos, (para lo cual tendrían su génesis en un Comité ad-hoc) al final los asistentes, reconocen que les ha ayudado. Estos organismos son los OTEC (Organismos Técnicos de Capacitación) aunque dentro de este grupo deberían excluirse necesariamente a los OTEC vinculados a Universidades o los OTEC sin fines de lucro, porque ni los unos ni los otros tienen mucho que perder si no hacen las cosas bien y si no son estrictos en el control de asistencia y rendimiento de los infractores condenados por sus infracciones a estudiar Seguridad Vial.
En el extremo opuesto, las sanciones de cárcel requieren ser aumentadas y agravadas frente a infracciones que signifiquen lesiones o fallecimiento de terceros. Hasta ahora se ha fallado lastimosamente en este punto. Es de esperar que estos nuevos conocimientos animen a los legisladores a tratar de conocer más sobre cómo funciona y como cambiar la conducta humana desde la perspectiva de la ciencia de la conducta y, sobre esa base, crear un cuerpo legal con la solidez que la Seguridad Vial requiere.
Para alcanzar las mejoras necesarias en este asunto, que cuesta miles de muertos e inválidos al país cada año, el Plan debería emplear los conocimientos de la psicología y utilizar las siguientes herramientas para lograr cambios de conducta:
a) la licencia de conducir con puntos; b) alguna forma de reconocimiento al no infractor y c) asistir a la capacitación obligatoria en Seguridad Vial impartida por OTEC profesionales. (No universitarios).
Para lograr cambios de conducta en comportamientos complejos, el empleo de cualquiera de estas acciones en forma aislada, resulta débil y hasta ineficaz. En su lugar, estas acciones combinadas pueden constituir una intervención eficaz y eficiente que será valorada como una política de la Administración seria, muy diferente de la improvisación y desinterés actual. Además podrá ser evaluada en sus resultados.
Definicion del Psicólogo sobre el Accidente Laboral
Definición conductual de accidente de trabajo.
El accidente laboral constituye el resultado de la práctica de conductas inseguras producidas por aprendizaje, en especial del aprendizaje que se produce cuando, de forma reiterada,
el trabajador obtiene alguna consecuencia positiva, inmediatamente después de
realizar una conducta insegura.
(López-Mena,L. (1986). Un modelo para la prevención de riesgos laborales. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Barcelona, España)
El accidente laboral constituye el resultado de la práctica de conductas inseguras producidas por aprendizaje, en especial del aprendizaje que se produce cuando, de forma reiterada,

el trabajador obtiene alguna consecuencia positiva, inmediatamente después de
realizar una conducta insegura.
(López-Mena,L. (1986). Un modelo para la prevención de riesgos laborales. Tesis Doctoral. Universidad Autónoma de Barcelona, España)
miércoles, 28 de julio de 2010
Behavior And Safety
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